Tu ausencia me deja vacío, descubierto.
Y no puedo hacer nada porque así lo he decidido.
No es lo quiero, pero es lo que debo.
Existen decisiones complicadas, pero ninguna así.
Estoy cansado de batallas cabeza-corazón debido a que siempre gana la razón en vez de los sentimientos internos. También de trenes perfectos que paran y siempre dejo pasar.
Quizás nunca paró el necesario pero sí el deseado.
Llega el momento en el que me inundan los recuerdos y empieza el desorden.
Juego con la distancia y he heredado su triste soledad.
Abro botiquines con la esperanza de curar heridas que permanecerán.
Cada recuerdo será un desertor, probablemente un error.
Intentaré vaciar, solo necesito despegar.
Y siempre que mire atrás ahí estarás.